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| the
gilded palace of sin |
| THE
FLYING BURRITO BROTHERS |
| A&M
Records - 1969 |
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Cuando
Gram Parsons y Chris Hillman dejaron a Roger McGuinn como
único timón de The Byrds después de su
magnífico álbum “Sweetheart Of The Rodeo”,
poca idea tenían de lo mucho que iba a significar el
primer disco de su nueva banda, The Flying Burrito Brothers
(que con mucha ironía dió nombre a otro increíble
LP de The Byrds: “The Notorious Byrd Brothers”).
Con unos pedazo de músicos como Sneaky Pete Kleinow
y Chris Ethridge, y los trajes más locos de toda la
Costa Oeste, los Burritos reinventaron el country, el soul,
el rock... y aderezaron la mezcla con mucha sicodelia unas
veces (“Christine’s Tune”, “Hot Burrito
#2”) y hasta con sorna otras (“My Uncle”,
“Hippie Boy”). Otras veces en cambio simplemente
escribieron algunas de las canciones más bonitas que
alguien puede dedicarle a otra persona (“Hot Burrito
#1”), o hicieron las versiones más emocionantes
de clásicos como “Dark End Of The Street”
o “Do Right Woman” que un servidor haya escuchado
nunca.
El legado de “The Gilded Palace Of Sin” es muy
extenso, más aún si pensamos que en su día
no vendió más de 50.000 copias, desde intentos-de-clones
como los afamados Eagles a artistas en solitario como Jackson
Browne o magníficas bandas como The Long Ryders –Sid
Griffin incluso editó un estupendo libro biográfico
sobre Gram Parsons en 1985-. Puede que en su época
fueran demasiado Country para el público Rock, o demasiado
colgados para el conservador público Country, el caso
es que sin ellos grupos como Wilco o Beachwood Sparks no serían
iguales. Un disco irrepetible e indispensable. (Está
reeditado a precio de risa junto con el segundo álbum
de la banda “Burrito Deluxe” todo en un solo CD!!).
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| radio
city |
| BIG
STAR |
| Stax
Records - 1973 |
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Adoro
“#1 Record”, y hay canciones en “Third/Sister
Lovers” que te pueden hacer llorar, pero si tuviera
que elegir un solo disco de Big Star, en conjunto, me quedaría
con “Radio City”.
Ya sin Chris Bell –aunque las malas lenguas dicen que
sí compuso a medias algún tema de “Radio
City” pero se negó a aparecer en los créditos-,
el sonido húmedo, hueco (“O My Soul”) y
a veces hiriente (“Mod Lang”) de las guitarras
de Alex Chilton inunda el álbum por completo. La voz
suena muy expresiva, entre dejada y cercana, y sobre todo
con aplomo en lo que canta (“You Get What You Deserve”,
“Life Is White”), la economía de arreglos
deja paso a líneas de bajo y guitarra geniales, que
salen a la luz en prácticamente todos los cortes (“Way
Out West”, “Back Of A Car”, ...). Hummel
y Stephens colaboran en la composición y aportan una
base rítmica a veces fracturada (“What’s
Going Ahn”) y siempre fresca y sorprendente (“She’s
A Mover”). Sin “#1 Record” Teenage Fanclub
igual ahora harían jotas y sin “Third”
Yo La Tengo cha-cha-chás o quién sabe qué,
pero “Radio City” es el disco de POP de guitarras
de principios de los 70. Ni Raspberries ni Badfinger hicieron
nada parecido a “September Gurls”, nunca.
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| smile |
| THE
BEACH BOYS |
| unreleased
- 1967 |
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Después
de haber editado Pet Sounds el año anterior, el cerebro
de Brian Wilson estaba cualquier cosa menos exhausto, a la
vez que cualquier cosa menos sano. De los varios proyectos
musicales que se traía entre manos el único
que ha llegado a ver la luz (siempre en versión pirata)
es el que dedicó al Humor. “Smile” nunca
llegó a finalizarse ni a editarse como tal, pero no
hace falta escucharlo más de una vez para darse cuenta
de que habría cambiado el curso de la música
moderna, si es que no lo hizo ya. Suites como “Heroes
& Villains”, “Good Vibrations” o sobre
todo “Surf’s Up” contienen algunas de las
destilaciones de la música popular (y no tan popular)
americana más geniales que se han grabado nunca. Muy
por encima de las creaciones de conocidos contemporáneos
del otro lado del Atlántico, el collage sonoro de Smile
ha influenciado a artistas desde Todd Rundgren a Olivia Tremor
Control o The High Llamas. Ojalá los restantes Beach
Boys hubieran apoyado y entendido la magnitud del proyecto
en que se vieron envueltos.
Numerosas canciones de la época de Smile fueron regrabadas
o rescatadas para álbumes posteriores (20/20, Surf’s
Up...) pero la mejor forma de ver Smile como conjunto es adquirir
alguna de las ediciones piratas que circulan en el mercado
(o en Soulseek). Existe una que salió coincidiendo
con un especial de la revista Mojo www.geocities.com/mojosmileissue
de Febrero del 2002, es bastante completa y se centra en las
canciones únicamente. La más famosa sin embargo
es la de Vigotone (www.vigotone.com) de 1993, son dos CDs
y hay muchas sesiones de grabación incluidas, ésta
es más bien para fans. Aun así hay otras que
se llevan la palma en cuanto a completismo, como la de Sea
Of Tunes “Unsurpassed Masters Vol. 17”, con tres
CDs repletos de tomas y sesiones. Y hay ediciones aún
más extensas.
Es curioso cómo ni el mismo Brian Wilson parece darse
cuenta de lo que significó su trabajo de entonces;
por ejemplo, en www.elephant6.com podemos leer nada más
acceder a la web el siguiente fragmento de una entrevista
para un diario de Portland: "I asked if he knew that
he'd inspired a whole new generation of bands (the Elephant
6 Collective specifically). He said "Who? I only listen
to oldies but goodies.""’ Me pregunto si esos
‘oldies’ serán los mismos que escucha o
ha escuchado todo el mundo (??). |
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| I
can hear the heart beating as one |
| YO
LA TENGO |
| Matador
- 1997 |
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Algunos
discos no-recopilatorios parecen recopilaciones de lo mejor
del grupo que los saca, otros, muy pocos, parecen recopilaciones
de lo mejor de una década (o más!) de música.
“I Can Hear The Heart Beating As One” es uno de
ellos. En 1997 Yo La Tengo ya habían demostrado su
influencia no sólo en el Indie americano sino en muchos
otros campos, pero ese año sacaron el –en mi
opinión- mejor disco de su carrera y del año.
Partiendo de sus discos favoritos, en “I Can Hear The
Heart Beating As One” hay de todo, tiene Indie-Rock
de toda la vida (“Sugarcube”, “Deeper Into
Movies”), tiene experimentación con fundamento
(“Moby Octopad”, “Autumn Sweater”),
tiene los ambientes que luego practicarían más
asiduamente en otros discos (“Damage”, “Green
Arrow”), tiene partes de guitarra maravillosas (“Stockholm
Syndrome”, “We're An American Band”), tiene
Folk-Pop (“One PM Again”, “My Little Corner
Of The World”) y tiene hasta un deje Easy en “Center
Of Gravity”. Cada canción es de su padre y de
su madre y sin embargo da igual porque son todas –y
eso que es un disco largo- sobresalientes. En la variedad
está el gusto dicen; aquí tenemos uno de los
mejores ejemplos.
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| ghosts
of love |
| THE
GREEN PAJAMAS |
| Bomp!
- 1990 |
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The
Green Pajamas comenzaron en 1983 en Seattle, fruto del interés
común por la música de los 60 de sus dos líderes
Joe Ross y Jeff Kelly. Desgraciadamente, su trayectoria es
de difícil seguimiento dada la escasa repercusión
de sus trabajos y el aparente desinterés de sus miembros
por llegar a una difusión más o menos masiva.
Ghosts of Love es una auténtica joya del pop. Paisajes
sonoros que nos muestran escenarios rurales en los que las
historias de amor, las leyendas y las plegarias sirven de
excusa para ofrecernos auténticas perlas de las diferentes
variedades del pop.
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